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Martes, 19 Febrero 2019 13:52

Bodegas Tunte y Las Tirajanas presentan en público sus extraordinarias añadas de 2018

 

 

Diana Bordón y Ana Nanclares destacan la excelente vendimia y la calidad de la producción de ambas bodegas, que este año ofrecen una producción de 125.000 botellas

Las dos bodegas de referencia de las medianías de San Bartolomé de Tirajana, Bodegas Las Tirajanas y Bodegas Tunte, han presentado sus vinos correspondientes a la cosecha de 2018, marcada por una excelente producción de uva que catapultó a este municipio como el principal recolector de la isla de Gran Canaria con un total de 128.756 kilos.

La presentación, con degustación abierta al público, se realizó este domingo en el hall del nuevo Centro Cultural Pancho Guerra, y corrió a cargo de las gerentes de cada bodega, Ana Nanclares (Las Tirajanas) y Diana Bordón (Tunte), cuya producción en conjunto asciende este año a unas 125.000 botellas de vino.

El acto, al que asistieron el alcalde Marco Aurelio Pérez Sánchez y el concejal de Agricultura, José Carlos Álamo, se incluyó en el programa técnico y formativo de la octava edición de la Feria del Agricultor organizada por el Ayuntamiento con carácter anual en el casco histórico de la Villa.

El alcalde felicitó la cosecha a los profesionales de las dos bodegas y a los viticultores vinculados a las mismas, y les agradeció su esfuerzo y constancia para la obtención de unos vinos de excepcional calidad que se han convertido por su aroma, color y sabor en una referencia puntera de los mejores vinos de Gran Canaria.

Marco Aurelio Pérez se congratuló con los bodegueros por los numerosos reconocimientos y premios obtenidos por sus caldos en los certámenes canarios y a nivel internacional, y les alentó a seguir manteniendo la tradición por su gran contribución al mantenimiento del sector agrario y a la promoción del municipio.

Esta es la primera vez que Bodegas Tunte, con una producción de unas 25.000 botellas, participa en este evento anual destinado a dar a conocer a la sociedad los vinos que se elaboran en las medianías del municipio con sello de denominación de origen de Gran Canaria.

Su responsable Diana Bordón presentó los tres vinos insignia que elabora esta pequeña bodega boutique creada en 1998 por el empresario local Santiago Santana Cazorla y ahora regentada por la segunda generación familiar de bodegueros. Éstos vienen impulsándola desde el año 2014 como marca promotora de vinos muy diferenciados, reconocidos y premiados por su altísima y extraordinaria calidad.

Como en años precedentes, la nueva añada de 2018 de Bodegas Tunte la protagonizan sus tres vinos blancos elaborados con materia prima propia: el semiseco Oro Blanco de Tirajana, mezcla de Malvasía volcánica, Verdello y Albillo Criollo; el Malvasía seco Berode, y el dulce Valara, hecho con Moscatel de Alejandría. La bodega cultiva y recolecta a mano estas cuatro variedades de uva en el Barranco de Las Tirajanas, a unos 900 metros de altitud, en una finca soleada de 35.000 m2 de suelo de tierra natural con picón en la línea de preservación de la parra. Para consolidar sus vinos y obtener la máxima calidad en la producción, la bodega cuenta en su equipo técnico con el reconocido y creativo enólogo gomero Alberto González Plasencia, galardonado como el segundo mejor enólogo de España y décimo a nivel mundial.

Complejidad de matices

Por parte de Bodegas Las Tirajanas, su responsable Ana Nanclares presentó las 11 referencias distintas que fabrica la bodega elaboradas con la gran calidad y complejidad de matices que aportan las variedades canarias. Destacó sus blancos clásicos malvasías y verijadiego, pero también sus rosados y sus tintos roble y de barrica, merecedores de numerosos premios locales, nacionales e internacionales. “Estamos muy contentos porque a cosecha de 2018 ha sido de mucha calidad, con vinos extraordinarios”, dijo. Su producción este año supera las 100.000 botellas.

La Bodega Las Tirajanas se fundó en los años noventa del pasado siglo por un grupo de viticultores de las medianías de San Bartolomé de Tirajana que apostaron por unir sus cosechas y crear un vino en común. Luego, con el paso de los años, el proyecto creció consolidándose con la suma de nuevos viticultores del sur y también del centro y norte de Gran Canaria, hasta convertirse en la bodega más grande de Gran Canaria, montada como una cooperativa formada por 17 familias con viñedos en distintos lugares de la Isla. La vendimia de esta bodega es especial porque dura unos tres meses. Comienza a mitad de julio en la zona sur y finaliza en octubre en la zona central y el norte de la Isla.