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Viernes, 22 Mayo 2026 17:55

¿A qué sabe Agaete? Así lo saborean los expertos en café

"Es el momento para el café de Agaete", así lo ve el Instructor por la SCA y especialista en café, Antonio Márquez. "La fortaleza del café de Agaete está en el conjunto, es un buen producto con el valor añadido de la historia, la tradición y la identidad" que ha llegado a una generación que "empieza a entender el valor del café y que está dispuesto a pagarlo por su potencial gastronómico".

En Agaete "haciendo bien las cosas, tenemos un buen café" con el "valor añadido de crecer en una isla con un clima subtropical y en un espacio totalmente atípico". Para Márquez, "hay buenos cafés en muchos sitios, pero que tengan la singularidad de Agaete y su fortaleza como producto exclusivo y ligado a la identidad hay muy pocos". En un mundo donde el café de especialidad está en auge, "tenemos nuevas generaciones que saben de café y buscan más que una bebida" para poner en el lugar que merece al producto "con todo lo que tiene detrás".

Con el cambio climático y la peculiaridad de este subespacio en el valle, el café de Agaete "tiene una fortaleza en adelante que puede ser crucial para el futuro", ha explicado Márquez. "El café se ha convertido en parte de la experiencia gastronómica y ahora es el momento" para "no vivir solo de la historia del cultivo, sino usarla como fortaleza".

Con una producción anual que apenas supera los 5.000 kilos y un perfil sensorial marcado por notas frutales, cacao y canela, el café del valle de Agaete se ha hecho un hueco en el mercado como uno de los cafés más singulares y exclusivos de Europa. "Es algo nuestro y singular y deberíamos estar orgullosos" porque además, "a diferencia de los demás, tenemos la opción de visitar cultivos de café a apenas 20 minutos" y eso es "una oportunidad sin duda, muy positiva".

Así lo ha expresado Iván Pérez, formador barista en Canarias, titulado por el Fórum del Café y la Asociación de Cafés Especiales. Contra todo pronóstico, el café de Agaete "no es habitual, se sale de los parámetros comunes" porque se cultiva fuera de la zona entre trópicos. "Tenemos ese espacio, salimos del área habitual y encontramos un lugar donde curiosamente crece y es productivo, no con grandes extensiones pero con su espacio". 

Esa es solo "su primera singularidad, un microclima en Canarias donde encontramos las condiciones y los ecosistemas adecuados" y eso hace del Valle un sitio que escapa a la norma.

Se da "un choque térmico con temperaturas que son idóneas para que se cultive, protegido de las corrientes de aire y con unas peculiaridades para que las plantas crezcan, se afiancen y se desarrollen con salud y den fruto". El café de Agaete tiene "un entorno que lo modula, con condiciones diferenciadas y con perfiles de sabor diferente". Cada finca tiene su sello, explica, para "un café dulce, con notas achocolatadas y con matices que recuerdan a la canela", apunta el experto. Pero el café va más allá de la planta, es el secado y el tostado, con un proceso complejo que le aporta carácter.

"Hay fincas en el Valle que han logrado cafés extraordinarios" con notas a frutas que confluyen en un café complejo. "Las condiciones del clima y la tierra son excepcionales", con selecciones que saben al mimo y dedicación que le pone cada agricultor, que para Iván Pérez es lo que marca la diferencia en la taza final.

Una combinación excepcional

Su combinación de microclima subtropical, cultivo artesanal y recolección manual ha despertado matices que diferencian al café agaetense y han generado interés en catadores, baristas y especialistas del café de origen.

El café de Agaete se ha posicionado dentro del mapa internacional del café de especialidad por sus peculiaridades, su acidez media-baja y textura sedosa, con notas ligeras a cacao, fruta madura, con cuerpo medio y persistencia limpia y con una cantidad de cafeína reducida en comparación con otras variedades.

La maduración lenta del fruto, gracias a las temperaturas estables durante gran parte del año y la influencia atlántica de la zona, logra una mayor concentración de azúcares naturales. Otro de los matices que diferencian al café de Agaete nace de su entorno, ya que las plantas crecen a la sombra de naranjos, papayos, aguacateros y otros frutales, en una convivencia vegetal que ayuda a regular la humedad, temperatura y aporta una expresión sensorial singular al café.

La producción anual de las fincas de café en el valle apenas supera los 5.000 kilos, una cifra que lo posiciona como un producto exclusivo de microproducción.

Más allá de la bebida, el café de Agaete se ha convertido en una experiencia vinculada al paisaje, la agricultura y la gastronomía local. Algunas fincas reciben al día más de 250 visitantes de una veintena de nacionalidades, que recorren el valle atraídos por un cultivo singular en Europa que une tradición, naturaleza, cultura y tradición gastronómica.

La presente comunicación forma parte de una campaña de refuerzo de la información del Programa de Valorización del Café de Agaete liderado por la Asociación para el Desarrollo y Fomento Agropecuario del Municipio de Agaete (Agroagaete) enmarcada en el Proyecto Paraguas apoyado por AIDER Gran Canaria (7119 LEADER del Plan Estratégico de la Política Agraria Común), que reivindica además el papel protagonista y crucial de las mujeres en el sector, a la vez que potencia el conocimiento y la difusión de las peculiaridades del café del Valle dentro y fuera del archipiélago.