Las Palmas de Gran Canaria, 29 de enero de 2026.- El día 5 de febrero, a las 18.30 horas, se presenta en la Biblioteca Insular el poemario de la escritora Acerina Cruz, ‘El pez de limpiafondos’, que surge, según explica la autora, como un “enamoramiento, sin buscarlo, paralelamente a experiencias personales que me hicieron reflexionar sobre el amor, la intimidad y el momento actual de hipervigilancia y sobreexposición”.
En la presentación estará presente la autora Acerina Cruz y Gerardo Martín, gestor cultural y editor de Puerta Granada, que publica esta reedición de un libro de poemas publicado en 2020, pero que ahora ve la luz revisado y ampliado.
Con ‘El pez limpiafondos’ Cruz explora el tema universal del erotismo a través de las capas de la memoria y de la intimidad. Los poemas de este libro giran en torno a dos mujeres que conviven inmersas en un silencio compartido, dentro de un ecosistema propio de resistencia frente a una sociedad banal que descarta el misterio y la profundidad.
Según cuenta Cruz, quería explorar un tema universal y fundamental para la mayoría de poetas, dado que en su caso había sido abordado transversalmente en anteriores entregas. “Soy una poeta más social y del paisaje, menos vinculada con la esfera personal de los sentimientos, lo que supuso un desafío: escribir sin rosa, sin frases hechas, sin superficialidad, sin cursilería, sobre un tema que nos une a todos”, expresa.
El amor atraviesa todo el poemario ‘El pez limpiafondos’, que está dividido en tres partes cuyo contenido está repleto de referencias mitológicas, pictóricas, cinematográficas, literarias, de la cultura pop en general y de viajes. Está escrito —comenta– por una mujer hacia otra, pero esto “no es relevante”, porque la esencia del tema principal es que sea comprensible para cualquiera que haya experimentado el amor alguna vez. “Sea quien sea, con el único requisito de despojarse de la banalidad”.
Acerina Cruz pretende deconstruir el concepto de amor, ya que “las etiquetas crean unos estigmas opresores porque no contemplan una libertad individual más compleja y profunda”. El amor que propone los poemas de la autora es el amor que se “mece entre el sexo y el deseo, entre el desengaño y la aceptación, entre el romanticismo y la cotidianidad de lo diario”. Para Cruz es el amor en pareja que transcurre “entre la pasión, el desgaste y el cariño que teje al madurar en los afectos junto a otra persona que también respira y siente en un espacio compartido”. Su obra constituye un viaje “a través de las estancias íntimas de lo que significa amar y recorrer toda la geografía que trae consigo una aventura de ese calibre”.
Según la poeta grancanaria “la lectura, el diálogo con otros escritores y la mirada consciente, sobre todo en la práctica del caminar, atravesar, ir más allá” la han convertido en mejor escritora. “No sé si mejor escritora, pero sí son elementos de evolución”, sostiene. Según Cruz, “la gente busca inmediatez, facilidad, ligereza y distracción. La evasión de sí mismos no suele llegar con la literatura comprometida, que además tiende a la incomodidad e interpela al pensamiento crítico. Ese esfuerzo ni siquiera se considera rentable, sobre todo con la poesía”.
El libro se publica con una editorial andaluza que ha dirigido su mirada a Canarias, dando a conocer nuestra literatura y fomentando publicaciones y actividades culturales en Granada. Además, es una reedición de otro que se publicó en Huelva en el 2020 con una tirada limitada y más corta, pronto descatalogada. La idea detrás de este nuevo trabajo surgió a partir del último Artebirgua Literario, lo que pone de manifiesto la importancia de los festivales y encuentros literarios para la creación cultural.
Sobre la autora
Acerina Cruz nació en San Bartolomé de Tirajana, Gran Canaria, en 1983. Es nieta del poeta improvisador Manuel Suárez Melián, que da nombre a las Jornadas del Verso Improvisado “Manolito el Pastor”, que se celebran en Valsequillo desde 2007. Está licenciada en Historia del Arte y en Publicidad. Actualmente es profesora de Geografía e Historia en un Instituto de Enseñanza Secundaria. También ha trabajado como redactora para prensa digital, guía de exposiciones y colaboradora en festivales literarios. Cultiva la poesía y el relato breve. Su poesía está determinada principalmente por el turismo, la ciudad turística como espacio, que asume como propio, pero también por el pasado, la memoria y los recuerdos.
Precisamente de su abuelo, el poeta improvisador Manuel Suárez Melián, recuerda que aprendió de él “la humildad como lección de vida y como la mejor forma de presentarme frente al acto de la escritura. Mi abuelo murió doce años antes de nacer yo, pero lo conocí a través del recuerdo de mi madre, de lo que me ha contado. Me sorprende su sencillez, su entrega a los demás, su forma de llegar al corazón en una época tan dura. Sacaba a sus hijas a bailar y daba vueltas en su burro a los niños del pueblo. Siempre intentaba que los otros estuvieran bien, que hubiera sonrisas por doquier, que la gente se quisiera”.