El consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria, Narvay Quintero, y su homólogo Joan Simonet acuerdan trasladar a Bruselas la necesidad de adaptar los límites de ayudas agrarias y pesqueras a la realidad de los territorios insulares
El consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero, y el consejero de Agricultura, Pesca y Medio Natural del Gobierno de las Islas Baleares, Joan Simonet, han acordado solicitar conjuntamente a la Unión Europea la adaptación del régimen de ayudas de minimis a la realidad de los territorios insulares. Ambos responsables autonómicos trasladarán a las instituciones europeas la necesidad de establecer un tratamiento diferenciado para Baleares y Canarias en este tipo de apoyos, teniendo en cuenta las particularidades estructurales de sus sectores agrario y pesquero.
En este sentido, han coincidido en que los actuales límites establecidos para las ayudas de minimis no reflejan la realidad de las islas, donde el sector primario está conformado mayoritariamente por pequeñas explotaciones, con una producción muy vinculada al territorio, condicionada por limitaciones agrarias, territoriales y logísticas, y con escasa capacidad de competir en igualdad de condiciones con otras regiones europeas.
Narvay Quintero ha expresado que “los territorios insulares asumimos de forma permanente sobrecostes derivados de factores estructurales como la lejanía y la fragmentación territorial, por lo que necesitamos que Europa adapte instrumentos como las ayudas de minimis a nuestra realidad para poder hacer frente al incremento de los costes que soportamos en las islas respecto a los territorios continentales”.
“En contextos complejos como el actual, resulta prioritario respaldar a nuestro sector primario, pero los límites actuales de estas líneas de apoyo reducen la capacidad de las administraciones para actuar con la agilidad e intensidad que requieren la agricultura, la ganadería y la pesca para sostener su actividad y seguir siendo viables”, añadió.
Por su parte, Joan Simonet ha destacado que “no pedimos más que nadie, pedimos que se nos trate de forma justa, teniendo en cuenta nuestra realidad”. Ha subrayado que “nuestras explotaciones no compiten en igualdad de condiciones con las grandes producciones del continente, ni por dimensión ni por estructura de costes, y eso debe reflejarse también en el diseño de las ayudas europeas”. Asimismo, ha añadido que “Baleares y Canarias comparten una misma condición insular que limita su capacidad productiva, pero que también define un modelo basado en la calidad, la proximidad y el valor añadido, que debe ser protegido”.
Este acuerdo surge en el marco de una visita institucional del Ejecutivo canario a Mallorca. Siguiendo la colaboración establecida el pasado año entre ambos archipiélagos, esta cita busca reforzar la colaboración en materia agraria y pesquera, así como analizar los retos comunes derivados de la insularidad y compartir e intercambiar experiencias, conocimientos y metodologías de trabajo que permitan retroalimentarse e impulsar estos sectores.
Así, la jornada de trabajo de este viernes ha permitido a ambas delegaciones profundizar en aspectos claves y diferenciadores del sector primario balear. A primera hora, la delegación ha visitado la lonja de Palma, centro en el que se vende el 99 % de las capturas locales, donde pudieron conocer de primera mano su sistema de comercialización en origen y siguieron en directo la subasta de pescado a la holandesa.
En Baleares, la práctica totalidad de las capturas se vende en el mercado local de cada isla, sin exportación a la Península ni transporte entre territorios insulares, un modelo muy vinculado al producto de cercanía y a la identidad gastronómica de cada lugar. Durante la visita, se ha puesto de relieve el peso de los canales cortos de comercialización, con una fuerte presencia del pescado local en la restauración, lo que contribuye a reforzar el valor del producto y su vinculación con el territorio.
Asimismo, se ha abordado el modelo de cogestión pesquera de las Islas Baleares, en el que actualmente participa más del 70 % de la flota profesional, a través de órganos en los que el sector, la administración y la comunidad científica trabajan conjuntamente en la gestión y conservación de los recursos. Este modelo, pionero a nivel estatal y europeo, permite adaptar las decisiones a la realidad del territorio y garantizar la sostenibilidad de las pesquerías, en un contexto marcado por la alta biodiversidad y la importancia de la pesca artesanal.
Más allá de esto, también se han analizado las particularidades del sector pesquero balear, caracterizado por una flota mayoritariamente artesanal, con un fuerte arraigo territorial y una estrecha vinculación con la gastronomía local, así como por la relevancia de las reservas marinas y las vedas como herramientas clave para la conservación de los recursos.
Posteriormente, la delegación ha visitado el mercado de Pere Garau, un espacio que mantiene la esencia de los mercados tradicionales y como ejemplo de canal de venta directa y de proximidad, un modelo de referencia para integrar tradición e innovación y arraigado en la cultura local. Esta visita ha permitido reflexionar sobre cómo reforzar los mercados canarios con espacios de consumo responsable a la vez que se apoya al producto local y la dinamización económica.
A continuación, la delegación ha mantenido una audiencia institucional con la presidenta del Gobierno de las Islas Baleares, Marga Prohens, en la que se han analizado estas características y se han abordado otros retos derivados de la insularidad y la necesidad de establecer un frente común para apoyar a los sectores primarios.
En este sentido, Narvay Quintero ha señalado que “visitas como las realizadas hoy nos permiten comprobar cómo, desde realidades insulares distintas pero con muchos elementos en común, compartimos una misma forma de entender el sector primario: tanto en Baleares, como en Canarias, existe una clara apuesta por modelos vinculados al producto local, a los canales cortos de comercialización, a la identidad gastronómica y a una gestión adaptada a las singularidades de cada territorio; tanto en el ámbito pesquero, donde resulta especialmente interesante el esfuerzo por reforzar el origen, la trazabilidad y el valor añadido de las capturas a través de marcas propias, como en espacios comerciales como el Mercat de Pere Garau, que demuestra que es posible preservar la esencia de los mercados tradicionales e incorporar al mismo tiempo fórmulas innovadoras que den respuesta a los nuevos hábitos de consumo y contribuyan a dinamizar la economía local”.
La jornada ha continuado con la visita a la Cooperativa del Camp Mallorquí, donde han podido conocer el papel de estas organizaciones en la vertebración del sector agrario, así como su contribución a la transformación y comercialización de productos locales. Durante el recorrido, se han abordado aspectos como la gestión del agua de riego, la optimización de recursos en un contexto de escasez hídrica y el desarrollo de proyectos de valor añadido vinculados a productos como la almendra o la algarroba.
La agenda ha finalizado con la visita a Terracor (Petra), un modelo de producción, distribución y comercialización de producto local que integra también una vertiente experiencial, reforzando la conexión entre sector primario, territorio y consumidor.