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La jornada de convivencia en La Josefa puso el broche de oro a más de dos semanas de celebraciones que han vuelto a convertir al municipio en un referente de tradición, cultura y participación
La Villa de Moya puso este lunes el punto final a las fiestas en honor a San Antonio de Padua con una de las citas más queridas por vecinos y visitantes: el Tradicional Sancocho Popular Canario, una jornada de convivencia organizada por el Ayuntamiento de la Villa de Moya, en colaboración con el Cabildo de Gran Canaria, que volvió a llenar La Josefa de familias y grupos de amigos para despedir unas fiestas que, un año más, han estado marcadas por la participación y el orgullo de pueblo.
Por un precio simbólico de 3 euros, los asistentes pudieron disfrutar de un completo menú compuesto por pescado salado, papas arrugadas, mojo, huevo duro, ensalada, pella de gofio, pan y refresco, elaborado por Pablo Betancor y un amplio equipo de cocineros, ayudantes y pinches que hicieron posible servir cientos de raciones.
Las cifras hablan por sí solas: cerca de 550 kilos de pescado salado, 1.500 kilos de papas, más de 150 lechugas, 60 kilos de pepinos, 100 kilos de pimientos, 150 kilos de cebollas, 130 litros de mojo y 100 kilos de gofio fueron necesarios para preparar uno de los grandes actos gastronómicos de las fiestas.
El alcalde de la Villa de Moya, Raúl Afonso, destacó que "este sancocho simboliza perfectamente lo que han sido estas fiestas: compartir, convivir y disfrutar juntos. Hemos vivido unas semanas extraordinarias en las que miles de personas han participado en una programación pensada para todos los públicos, siempre desde el respeto a nuestras tradiciones y poniendo en valor la identidad de la Villa de Moya". Además, quiso agradecer "el esfuerzo del personal municipal, de los cuerpos y fuerzas de seguridad, del voluntariado, de las asociaciones, colectivos, patrocinadores y de todos los vecinos y vecinas que han colaborado para que cada acto se desarrollara con éxito. Las fiestas son posibles gracias al trabajo y la implicación de muchísimas personas que hacen un esfuerzo enorme para que todo salga bien".
Por su parte, el concejal de Festejos, Octavio Suárez, señaló que "cerramos unas fiestas muy completas, con una magnífica respuesta de la ciudadanía en cada uno de los actos. Hemos disfrutado de conciertos multitudinarios, actividades familiares, deporte, cultura, gastronomía y de nuestras tradiciones más arraigadas, demostrando una vez más que las fiestas de San Antonio de Padua siguen siendo un motivo de encuentro para todo el municipio".
Tras el almuerzo, los tradicionales papahuevos recorrieron las calles hasta el Anfiteatro Municipal del Parque Pico Lomito, donde la verbena de día, amenizada por Yoni y Aya, puso el broche musical a unas fiestas que durante más de dos semanas han llenado la Villa de Moya de vida, música y convivencia.
Las fiestas en honor a San Antonio de Padua se despiden hasta el próximo año dejando un magnífico sabor de boca y el recuerdo de unas celebraciones en las que tradición, cultura, deporte, gastronomía y solidaridad han vuelto a caminar de la mano. Unas fiestas que no serían posibles sin la implicación del personal municipal, los colectivos, las asociaciones, los voluntarios y todos los vecinos y vecinas que, con su compromiso, hacen que las fiestas de San Antonio de Padua sigan siendo, año tras año, las fiestas de todos.